4 CAMIÑOS, UN SENTIMENTO. - ONG MESTURA
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4 CAMIÑOS, UN SENTIMENTO.

4 CAMIÑOS, UN SENTIMENTO.

NOVO RELATO E SENSACIÓNS SOBRE O CAMIÑO DE SANTIAGO

Continuamos co noso prexecto «Mestura no Camiño» do programa O Teu Xacobeo da Xunta de Galicia

Nesta ocasión fainos chegar o seu relato a nosa voluntaria Andrea dende Culleredo

 

«¡Hola a todos!

Mi nombre es Andrea, tengo 25 años y soy vecina del ayuntamiento de Culleredo.

Además de esto, soy peregrina -principiante por el momento- y me gustaría contaros lo que he aprendido en mi experiencia realizando el Camino de Santiago.

Como decía, todavía soy novel como peregrina y por el momento llevo hechos 4 caminos, todos ellos desde la frontera con Galicia: el francés desde Pedrafita do Cebreiro, el primitivo desde A Fonsagrada, el del norte desde Ribadeo y el inglés, en sus variantes tanto desde Ferrol como desde A Coruña.

Todos y cada uno de los caminos son únicos y muy diferentes entre sí y cada experiencia es auténtica e irrepetible: la compañía, el lugar, el paisaje, el recorrido, el clima… ¡Sobre todo el clima en Galicia!

Además de todo lo que uno puede imaginar que envuelve el Camino: la sumersión en la naturaleza, el verde y la frondosidad de los paisajes, los amaneceres, el silencio, la excelente gastronomía, la hospitalidad de la gente, la multiculturalidad -vienen muchos peregrinos de muy diversos países- y las amistades que emergen a lo largo del viaje. ¡Es una experiencia inigualable!

Pero he de decir que no todo es tan bonito como lo pintamos los que alguna vez hemos hecho la ruta jacobea. También hay momentos difíciles en los que el cansancio y el agotamiento te tientan a abandonar la carrera. Como en todo, habrá que lidiar con situaciones complicadas: grandes desniveles, el frío, el calor, el peso de la mochila, el dolor de espalda y piernas, agujetas, ampollas, alguna que otra lesión… Y con suerte llegarás derrotado al albergue y dormirás con la sintonía de los ronquidos de algún compañero. ¡No todo iba a ser un camino de rosas!

Es esencial recalcar la importancia de elegir bien y estudiar previamente la ruta que se va a realizar y prepararse -aunque sea un mínimo- tanto física como mentalmente para ello. Al fin y al cabo, son muchos kilómetros a la espalda, muchas horas caminando día tras día y habrá momentos como los mencionados anteriormente en los que tendrás que lidiar contigo mismo y poner a prueba tu resiliencia y poder de superación. ¡Qué remedio!

Y creo que justamente eso es lo que engancha del Camino: que te pone a prueba. Te empuja a seguir avanzando pese a todo. Es la perfecta metáfora de la vida: con sus altibajos, sus imprevistos, sus baches, su esfuerzo… Y como no, sus piedras en el camino.

Porque cuando uno se dispone a hacer el Camino de Santiago no sabe que en realidad no va a hacer un viaje a Santiago de Compostela, sino que va a emprender un viaje hacia dentro de sí mismo. Y cuando cree que llega a su destino, se da cuenta de que la Catedral no es el final sino el inicio… Y que el Camino no ha hecho más que empezar. Ésa es la verdadera autenticidad del Camino de Santiago. Un aprendizaje tan certero que te motiva a empezar de nuevo, una experiencia tan gratificante como reveladora que te empuja a continuar. Y ése es el verdadero motivo por el que todos los que lo hemos hecho, repetimos. Y no titubeamos cuando decimos que seremos peregrinos toda la vida. Como dice Jorge Drexler en una de sus canciones llamada “Movimiento”: “Somos una especie en viaje: no tenemos pertenencias sino equipaje.”

Por eso animo y recomiendo enormemente que todo aquel que pueda y tenga la oportunidad, lo haga y lo experimente por sí mismo. Que no se lo piense y tan solo se eche a caminar. Merecerá la pena.

Con todo lo que he relatado, ¡espero haberos dejado con ganas de poneros las botas de montaña!

Así que me despido por el momento con unos versos de Antonio Machado que, más que versos, ya son un lema para la vida.

¡Buen Camino a todos!

Proverbios y cantares (XXIX), Antonio Machado

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Andrea Mª Sánchez Sánchez

Carlos
carlos@milksnet.com